Recientemente hemos asistido al 20º aniversario de la apertura al público del Jardín Botánico-Histórico La Concepción. Una gran atracción en Málaga y que actualmente está situada entre las mejores valoradas por los visitantes de la ciudad. Sin embargo, este aniversario no quiere decir que La Concepción tenga 20 años. Para los que no conocen su historia, su origen se remonta al siglo XIX, concretamente al año 1855, siendo fundado este jardín por los Marqueses de Casa Loring.

De hecho, esta finca está relacionada con otra de la familia, la Hacienda San José, creada por el patriarca de la saga Heredia. Esta última sí se mantiene en manos privadas, por lo que actualmente no se puede visitar. Sin embargo, la finca de la Concepción, jardín creado por la hija del magnate de los altos hornos en Málaga, Amalia Heredia Livermore, fue un paraíso tropical plantado gracias a la flota de barcos que su padre tenía y que surcaban el mundo entero. De esta manera, pudieron llegar a Málaga plantas y semillas de lugares muy lejanos y que, gracias a nuestro clima, se adaptaron y crecieron en este jardín.

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Jardín Botánico de Málaga (La Concepción)

Ya desde la entrada se advierte la exuberancia de la vegetación presente en este jardín botánico. A la izquierda de la entrada se encuentra un estanque con plantas acuáticas muy sugerente.

En la primera subida, en el lado izquierdo, podemos ver el Museo Loringiano. Este extraño nombre proviene de su fundador, Jorge Loring, casado con Amalia Heredia, reconocidos ambos como los Marqueses de Casa Loring. Fue este empresario el que logró realizar la conexión por ferrocarril de Córdoba a Málaga. Actualmente no se puede visitar por dentro. Es un pequeño templo dórico que antiguamente poseía valiosas joyas arqueológicas, entre ellas, unas planchas de cobre descubiertas en la zona de El Ejido en 1851. Estas planchas, del año 81 d.C.,  han sido muy importantes para la historia de Málaga ya que relatan la “Lex Flavia Malacitana”, ley que regulaba la Málaga romana de entonces. Algunas de estas piezas se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid y otras se encuentran en el País Vasco, de donde procedía la última familia propietaria de la finca.

Museo-loringiano-1

Sin embargo, sí tenemos la suerte de tener una especie de museo arqueológico al aire libre alrededor del museo con restos de estatuas romanas halladas en la provincia y que destacan todavía más al estar insertadas en un entorno natural.

Las especies de plantas que se encuentran en este jardín son innumerables. De hecho, existe una zona denominada “La vuelta al mundo en 80 árboles” donde se pueden apreciar especies de todas las partes del mundo.

Además de la vegetación, hay diversos puntos emblemáticos que no hay que perderse, como es el mirador histórico. Un templete circular en uno de los bordes de la finca, situado en alto y con vistas a Málaga. Si bien las vistas actualmente no son lo bonitas que podrían ser originalmente, debido al crecimiento urbanístico de Málaga en el siglo XX, todavía se adivinan la torre de la Catedral, las grúas del puerto y, por supuesto, el mar.

El calor que en verano reina en la ciudad, aquí se hace más llevadero, con zonas umbrías y de espesa vegetación. La Avenida de las Palmeras es una de ellas, y en la que se realizan actos importantes como ha sido la celebración del vigésimo aniversario de la apertura al público de este jardín. Sin embargo, para los aventureros también hay otra parte del parque, denominada ruta forestal y que discurre por las zonas más altas de la finca, y donde la vegetación es del tipo mediterráneo y el sendero es largo y de dificultad media.

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Otro lugar que no se puede perder es la Casa-Palacio de los marqueses. No es una edificación con grandes pretensiones, sino más bien lo que en aquellos entonces era una casa de campo para una familia pudiente del centro de Málaga. Se encuentra embebida entre la naturaleza y su mejor vista es desde la escalera principal de acceso, con el estanque del tritón a sus pies. Otro gran ejemplo de simbiosis entre lo artificial y lo natural es el gran cenador. Se trata de una estructura metálica, de igual longitud que la Casa-Palacio, cubierta de glicinias que en su época de floración forman una impresionante bóveda morada. Aquí tienen lugar también actos más privados y cenas para importantes celebridades, entre ellos, los Reyes de España.

La belleza del entrelazado entre lo natural y lo artificial lo hace un lugar único, con troncos de glicenias que han llegado a retorcer las mismas vigas del cenador, como si se tratase de una lucha constante entre la naturaleza y lo creado por el hombre.

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Podríamos contar muchas más cosas, pero recomendamos que descubráis La Concepción por vosotros mismos. Es una visita en la que fácilmente puedes disfrutar perdido por sus caminos una mañana entera y cuando sales, pareces que has estado en otro mundo. Lo bueno es que, de hecho, lo has estado.